Granja Greer
Puros Jumper Puros
Esta es la portada donde fue publicada la entrevista hecha por la revista El Palenque de Oro.
A unos 80 kilómetros de Poza rica, llegamos a Tuxpan, Ver. Situada sobre las estribaciones de la huasteca Veracruzana, donde se encuentra Granja Greer.

Fue un día un poco nublado, pero con ese calorcito húmedo que delata la cercanía con el golfo de México. En este lugar, con deliciosos y abundantes platillos del puerto, que nos ofrecieron en un restaurante típico, conversamos con los señores Roberto y Juan Greer, galleros de Tuxpan, Ver. Quienes, tras 40 años de criar aves de combate, cuentan con una vasta experiencia.

-Cuéntenos, señor Juan Greer. ¿por qué gallero?
-Empezó como un gusto, pero ahora se ha convertido en una actividad diaria que nos permite mantener a nuestra familia, mandar a nuestros hijos  a la escuela, etc. Gracias a la apertura del Gobierno y  a la gente como ustedes de El Palenque de Oro, que se preocupan por este gusto, seguimos adelante.

-¿ y usted Don Roberto?
-Bueno, yo soy un poco más romántico. El juego de los gallos es apasionante, se te mete en las venas y no se puede dejar. Yo me fui a estudiar, y regrese con el ansia de volver a tener gallos. Desde que tenia 12 años me gustaba ir a ver; me llamaba mucho la atención. No te puedo explicar, porque a los 12 o 13 años no sabes de valentía, ni de gallardía o de otros valores que ya después comprendes. A esa edad, simplemente te gustaban y ya. Vas creciendo y te das cuenta del ambiente muy agradable. Por cierto en este restaurante jugamos nuestra primera pelea.

-¿Aquí era un redondel?
-No, pero aquí jugamos. Este lugar es de una tía. Llego el ingeniero Cándido Núñez, de Guerrero, trajo gallos de pico y nos invito a ver. Nos retaron a una pelea y aceptamos. El otro gallo nos llevaba por medio kilo. Usamos una navaja que nos prestaron, que a lo mejor ni punta tenía. Fue la primera vez que amarramos. Y aunque nuestro gallito peleo fino, hasta lo ultimo el pobrecito, perdimos. Nos quedamos picados queriendo sacarnos la espina para la siguiente. Aquel gallo nació de una nidada que Juan compró, donde nacieron puras pollas y solamente ese macho. Era muy peleonero. Yo creo que era de pico, por que recuerdo que tiraba de pies parados: ¡zas! ¡zas!, ahora comprendo que a lo mejor ese gallo era de corta, pero en aquel entonces le pusimos una pulgadota y ... ¡vámonos!.

Los hermanos Greer crían, entre ambos, mas de 700 aves al año. Aunque juntan sus criaderos, cada cual tiene sus propias aves. Cada uno hace cruzas de acuerdo con su criterio personal, y comparten sementales, gallinas, conocimientos y además. Juan dice que afortunadamente sus aves se han vendido rápido.

-entonces, ¿podemos decir que ustedes crían fino?
-lo más importante- continua Roberto-, es que los gallos ganen. No importa qué tanto peleen, ni que tan finos sean; el meollo del asunto es que ganen.

-como tenemos muchos años en esto-interviene Juan-, hemos vendido muchos gallos, y nos han platicado que gallos nuestros han ganado 7, 8 o hasta 9 peleas, lo cual es muy satisfactorio.

-No se si conocen a don Mario Porras, del partido AguaViento -dice Roberto-. Es muy amigo de los dos. En su gallera tiene un cuadro de un gallo al que llamó "El Limón"; ese gallo ganó 9 peleas en derbys. Y no murió en la pelea: murió por un pedazo de rafia que se comió. Allí en la gallera está la placa, las patas del gallo y la lista de los gallos que mató.

-¿Qué sangres manejan?
-Todas las del Sr. Jumper-contesta Roberto-. Tuvimos Brady, Wilson; en los inicios metimos de Carol, de Harold Brown, de Ray Alexander. Después, mi hermano opto por Jumper, por que fue el que mejor nos trató: un señor súper amable. También el señor de la Red Fox era súper amable, pero Jumper desde hace 20 años ha sido todo un personaje.

-40 años- señala Juan
-o mas- dice Roberto ya encarrerado, recordando al legendario Jumper-. Tu querías ir con Jumper por que es el numero uno. Hasta la fecha, todo el mundo quiere ir con el, por que es el que se ha mantenido. Lo difícil no es llegar, sino mantenerse, y el señor siempre ha estado en los primeros lugares. Johnnie Jumper es como la Coca-Cola: quieres un refresco, pides una coca, si quieres un gallo, pides un Jumper.

-Mucha gente habla de la personalidad del señor Jumper- comenta Juan-. Nosotros fuimos una vez a comprar gallos, y él personalmente me ayudo a armar la huilila. ¡Es un señorón!

Roberto y Juan recuerdan que, en cierta ocasión, fueron a Estados Unidos a jugar durante tres días. Se quedaron en el hotel de Ripley, el único que había. Compraron 20 o 30 animales y le pidieron un descuento al señor Jumper, quien les rebajo mas o menos 15 dólares por gallo. Entonces, Jumper les pregunto si les alcanzaba el dinero para regresar a México, porque, si no era así, él podía prestarles. Los hermanos Greer le contestaron que estaban algo apretados, pero que tenían dinero suficiente para regresar. Jumper insistió en prestarles, pero le dijeron que no había problema. En otra ocasión, Jumper les regaló una gallina pura de raza Sweater.

Hicimos una grata visita al estado de Veracruz, para ver a los hermanos Juan y Roberto Greer, quienes nos recibieron con una deliciosa mariscada. Aquí los acompaña el pequeño Juan Greer.
El ingeniero Juan Roberto Luna, el señor Roberto Greer, el joven Juan Greer Jr. y el señor Juan Greer, envian saludos a la aficion desde Tuxpan, Ver.
-Entonces, Roberto, ¿El señor Jumper si es como lo pintan?
-Si, señor; es una bellísima persona, es un tipazo. También Harold Brown y Sony, su yerno, un güerote: haz de cuenta que estas viendo a Clint Eastwood.

-Oiga Juan, cuando van a Estados Unidos tienen que hablar en ingles, porque los criadores no hablan nada de español,¿No es cierto?

-Si, hay que hablar en ingles. Hay que saber como pedir pollos, saber lo que está comprando uno, vaya. Una vez fuimos con Escamilla, un muchacho de inmigración; lo llevamos dizque de interprete, por que según hablaba mejor ingles que nosotros. ¡N´hombre yo entendía mejor que el! Mi hermano y yo estudiamos ingles, pero no lo practicamos nunca. De chamacos, mi papá nos mando a estudiarlo a fuerzas, durante 7 años. Roberto lo practicó mas por que estuvo en la frontera; lo habla un poquito mas fluido. Pero se olvida el ingles si no lo practicas. Claro que también hay criadores que hablan español.

-¿Los gallos de Granja Greer ya salen entrenados?
-Como los pida el cliente- responde Roberto-. Cuando tenemos oportunidad de surtir gallos puestos, se ponen, si no, están adelantaditos. Los pongo en 12 días, estando en carnes. Normalmente uno topa para escoger los gallos. Para mí, el mejor tope es a la semana o a los 10 días; en ese momento ya están listos. Hay que saber verlos, por que a veces no pelean como lo hicieron una semana antes; o topan fenomenalmente, pero dan una mala pelea.

-¿Qué consejo le darían a la persona que empieza como criador?
-Hay que tratar de ser lo mas honrado posible- señala Juan-. Tienes que tropezarte, como se tropezaron todos al principio. Que fulano te vendió un gallo que no servía para nada, que el otro te vendió unas gallinas que tampoco servían... Bueno, así es el aprendizaje: acierto y error. No creas que te inicias y te van a dar los gallos non plus ultra y mañana vas a ser el numero uno criando. Tampoco un criador te va a dar lo mejor que tiene. Te dará buena calidad, pero tu tienes que ir aprendiendo, cometiendo errores y mejorando de acuerdo con tu criterio. No es nada mas echar los gallos y las gallinas; ni decir: "ya estoy produciendo 200 gallos, ya soy un criado de renombre". No; tienes que ir aprendiendo a medida que te equivocas. También hay que saber ser frío; si un gallo no sirve, ni modo, hay que quitarlo. Es cruel, pero es un buen consejo.

-Hay que cuidar a las aves- agrega Roberto-. Ahora, con las lluvias, hubo una noche que entró agua en uno de nuestros corralitos, se me murieron como 40 pollos. Además, con las aguas proliferan las bacterias, los hongos, las enfermedades. Hay que fijarse en todo eso.

Los hermanos Greer coinciden en que nadie tiene la formula mágica para ser criador. Consideran que se necesita mucho tiempo y practica para triunfar en esta actividad. También afirma que solo con madurez y experiencia se puede comprender el concepto de lo que es un "buen gallo". Además, aseguran que un buen criador debe aprender por si mismo, sin prestar oídos a toda esa gente que suele dar malos consejos a los criadores.

Don Juan, además de criador, ¿También es usted empresario?
-Si, ese es otro dolor de cabeza. Todo empezó por que en Tuxpan no había quien las hiciera (peleas de gallos). La feria nunca tenia empresario; pedían mucho, solicitaban que les condonaran impuestos, ponían condiciones, etc. Además, aquí todos se sienten influyentes, con derecho a entrar gratis. Y luego Veracruz era el estado que mas pagaba impuestos: de la entrada había que dar 20% para hacienda y 10% para el municipio; con el 70% restante había que pagar al artista y tener una utilidad razonable. Total: nos entro la espina de hacer eventos en la zona. La primera fiesta que hicimos fue en Tuxpan para Carlos Sosa. Se trajo a Alejandro Fernández; fue un lleno total. Y por eso hemos hecho eventos a nivel regional. Llevamos 7 años organizando torneos.

Juan Greer nos señala varios de los problemas que enfrentan los empresarios: partidos que faltan, quejas hacia los jueces, gastos en guantes, en hoteles para los partidos, en botellas de whisky, hasta en préstamos en efectivo, etc.

-Justamente en Tihuatlan,Ver.- prosigue Juan- traje dos jueces, uno de Tempoaa y otro de Tampico, para suplir al que estaba. De hecho, había tres jueces esa noche, para que no hubiera ningún partido diciendo: "Me robaste" y para darle garantía al publico.

Lamentablemente así son las cosas ahora; las empresas son rehenes de malos partidos y malos soltadores; porque hay soltadores que pierden y le hechan la culpa al juez o a la empresa, y le dice al dueño: "no pagues porque me fallaron muy mal".

-Pero la decisión del juez es irrevocable.
-Así es- coincide Roberto-, pero hay mucha gente que no lo quiere entender todavía, no lo digiere, no lo acepta. Hay quienes protestan con tal de no pagar. No saben jugar. Claro también hay gente que dice: "que mal estuvo el fallo, pero ni modo, pago". A mí me han fallado mal un montón de veces y siempre he pagado; ni modo.

-¿creen que los empresarios deberían ser mas selectivos?
-Si- afirma Juan-. Se debe saber a qué partidos invitar. A los que cada vez que se les invita arman una boca, mejor no llamarlos. Me ha pasado también que hay partidos que quieren pagar su inscripción con cheque, como si yo fuera banco. Mejor que me depositen antes.

-También se ha visto que en derbys y cuarterolas hay muchos partidos que fallan, desajustando el programa.¿Qué opina de eso, Don Juan?

Pues así, aquello de "peleas de compromiso" como que hoy ya no son tan "de compromiso". Los partidos te fallan con una facilidad sorprendente. Te dicen: "¿qué crees? Bautice a una sobrina, ya no puede ir". Antes, n´hombre, hasta enfermo iba el gallero a jugar!

-¿Qué es mas satisfactorio: ser empresario o criador?
-Criador- afirma Juan-. Es una satisfacción criar, y que te digan: "Oye, el gallo que me vendiste lo tengo en la cría por que ha ganado". Tengo unos correos electrónicos que hablan de mi hermano Roberto, de una ocasión en que fuimos a Tapachula y ganamos capote el primer día, y al día siguiente le vendimos al señor Campuzano toda la corrida. En uno de esos mensajes dice: "Nunca hemos visto a un criador tan exitoso con sus gallos, su hermano es un profundo conocedor". De hecho, él se ha pasado toda la vida con los gallos; yo apenas hace 4 o 5 años retomé el gusto. Es por eso que en El Palenque de Oro aparece que del 2000 para acá hemos tratado de tener lo mejor, para darle la mayor calidad al publico. Como empresario puedes ganar 30, 50 mil pesos en un evento, pero estas con la zozobra de que todo salga bien, que los partidos no te fallen, etc. En cambio, como criador es mas bonito, hay mas amistades, se estrechan los lazos. Te hablan New York, Pennsylvania, de Colombia, de Venezuela, de Tijuana, de muchos lugares.


Roberto y Juan Greer, grandes criaderos desde hace muchos años, y verdaderos especialistas en gallos de Johnie Jumper.
-Así es- intervino Roberto-. Allí en la granja no hay día que llegue alguien, 5 o mas amigos a platicar, ¡todos los días!, luego no puedo hacer nada por estar platicando. Les tengo que decir: "Discúlpenme, yo tengo poquitos gallos, pero es mi gusto atenderlos: tengo que trabajar". Yo les doy de comer, los limpio, me disfrazo de campesino, me pongo mis zapatos de trabajo y ahí ando con los animales. Pero apenas se acaba de ir uno de mis amigos, cuando ya se esta bajando otro de su camioneta: "¡ahí viene fulano! ¡hijole, otra hora!".

-A mi me pasa igual- intervine Juan- Tampoco es que seamos una súper empresa; somos pequeños (como diría Fox: un "changarro"), pero si nos visita mucha gente.

Los hermanos Greer afirman que la crianza está empezando a dejar ganancias para vivir bien. En su criadero, Granja Greer, un gallo macho cuesta entre 2 mil y 2 mil 500 pesos. El pollo que producen cuesta mil pesos, más el envió. Don Roberto afirma que estos precios son buenos, comparados con las de otros criadores, ya que en Granja Greer se da una gran calidad a muy bajo precio. Por supuesto, reconoce que en la región hay muchos otros buenos criadores y que las ventas de Granja Greer se deben, en buena parte, a las aves que manejan de Jumper.

-¿Qué encontraran los clientes en Granja Greer?
-Calidad ante todo- asegura Juan- en 20 años, si nos han corrido tres gallos, han sido muchos. Estos animales que estamos sacando ahorita, yo los he visto con las tripas de fuera, y les tienen que cortar la cabeza para que dejen de probar. El señor Luna vio un gallo nuestro, al que le cortan las patas en la pelea y así se fue: de coditos agarro al otro gallo, hasta que lo remató. Eso es lo que ofrecemos a la gente: gallos que salgan a lo suyo, que no volteen la cara. No todos ganan, pero dan muy buen resultado.

-¿Qué alimentación les dan?
-Nosotros estamos criando con un alimento que es de puerco- responde Juan- el C-1. Tiene antibiótico y buena proteína. Cuando el pollo ya tiene de 6 a 8 meses , le damos gallo de oro, que tiene 7 semillas. Les ponemos complejo B y B12 cada 8 o 9 días, además de Carosen, un complejo vitamínico. También les damos trigo y maíz quebrado. Hemos ido aprendiendo con el tiempo; no siempre ha habido alimento especializado. Antes teníamos que buscarle. Se pensaba que el alimento de cerdo no servia, y sin embargo, lo estamos usando. Algunos gallos batallan en el proceso digestivo con los granos; se constipan, no hacen bien la digestión por que no están acostumbrados. Hay que ir acostumbrándolos. No todo el mundo tiene la paciencia de ir haciendo poco a poco los cambios de alimento en las galleras.

-Don Juan usted como empresario, ¿Cómo mejoraría la fiesta de gallos?
-La verdad, es bastante difícil. Reformaría esa ley de que el fallo del juez es irrevocable. Se podría revisar en video, como se hace o se pretende hacer en el fútbol. Lamentablemente, es muy difícil reformar esa ley, por que este juego es pasional, controversial, y porque se aplica el criterio de una persona. Y aunque se han hecho muchas cosas para cambiar la fiesta, en general me gusta como está. Sin embargo, es perfectible, y una manera de mejorarla sería esa: reformar la decisión de ganar o perder.

-Señores Greer, ¿ustedes estarían de acuerdo en que hubiera una comisión por parte de la secretaria de Gobernación? ¿ Una asociación de jueces avalada por Gobernación, para acabar con las componendas?
-¡Uy!-contesta Roberto-, es que donde se mete gobierno, hay corrupción.
-Sin embargo- complementa Juan-, se podría hacer una comisión de empresarios, para que analice las acciones de los jueces. La idea es que haya alguien que califique al juez, que diga si lo hizo bien o mal; por que lamentablemente, cuando un juez se pone de acuerdo con un partido o un soltador, llega a cobrar hasta una ventaja.

-"Pepejillo", por ejemplo -señala Roberto-, es una persona muy conocida y súper honorable. En Tuxpan, él no se prestó a nada; pero estaba jueceando un gordito (creo que de San Luis Potosí; no me acuerdo ahorita de su nombre). Bueno, pues jugó Nicéforo García, soltándole "Pepejillo", contra otro partido, y no se prestó a ningún trinquete; nada mas dejó que le peinaran la navaja, pero todos nos dimos cuenta y el nunca dijo nada. No es ningún principiante para no darse cuenta, lo notamos todos. No hizo nada malo, pero lo permitió. Le pego un regañada don Gonzalo; creo que se la quito con que: " No me di cuenta". ¡Como no se va a dar cuenta! Si como dicen: "Cuando eres duquesa, sabes menear el abanico", como no va a saber. Si fuera nuevo, voy de acuerdo.

-Por eso yo insisto- interviene Juan- en que los jueces van a mejorar si hay alguien que califique su actuación. Aquí le hemos pagado a un juez 2 mil 500 pesos diarios por actuación. Ésta es una zona pequeña; no es como platón, Aguascalientes u otros palenques donde se juega mucho dinero. Aquí el empresario no puede poner el premio, o poner una inscripción, por que no sale. El soltador está en manos del fallo del juez. Por eso aquel día que traje dos jueces, cuando vi que había un poco de problemas entre Nacho y chucho, y los dos estaban discutiendo con el juez. Además se estaba jugando dinero; era la "hoguera de las vanidades". Era un derby de 25 mil pesos la entrada, había muchos competidores y mucha presión. Pero, eso sí, nos hemos distinguido en que hay honradez, en que todo sale bien.

-¿Qué consejos le darían a aquellos que quieran ser empresarios?
-Que actúen con honradez -responde Roberto- Esa es la mejor presentación. Al escudo de la honradez no lo vence nadie.

-Señores Greer, con 40 años en los gallos, ustedes han visto florecer la fiesta. Ahora hay mas apertura, hay permisos, hay literatura, etc. ¿Qué beneficios han visto a lo largo de ese tiempo?
-Anteriormente- Recuerda Juan-, los gallos tenían una connotación delictiva. El que jugaba gallos era como un delincuente. Ahora hay quienes nos dedicamos a esto en forma honrada. Las grandes empresas, a nivel mundial, nos han mostrado que ésta es una industria, con mucho dinero y que involucra a mucho personal. Siento que nos ha beneficiado la apertura del gobierno, el trabajo de las empresas, la gente como ustedes, persona valiosas que se dedican a esto. Todo esto indica que vamos en buena dirección.

-Había unos permisos que daba gobernación- cuenta Roberto-  que decían muy claro: "Sin cruce de apuestas". N´hombre pues era una invitación para que cualquier autoridad de cualquier rango te sacara dinero. Yo alcance a ver esos permisos; en la feria de Tuxpan tenían un permiso que decía: "Para 7 peleas diarias sin cruce de apuestas". O sea que tenias que llegar con un maletón para dar dinero a todo mundo; todos querían una "pizcachita"; era un desfile. Pero eso lo permitía el gobierno, dejando que se enriquecieran esas autoridades menores, pudiendo regularlo y cobrar. ¡Así de fácil! Pero talvez eso les convenía; así era el sistema de entonces. Ahora las cosas están mucho mejor.

Después de un grata mañana con los señores Greer, de esos momentos que no quisiéramos que se acabaran, nos tuvimos que despedir, comprendiendo el porqué les visitan tantos aficionados.